En el desorden no hay petrificación. es un flujo constantemente incierto controlado por alguien capaz de entenderlo sin molestias. tras el desorden hay comprensión dentro de una mente rápida y ágil capaz de no marearse. la flexibilidad está en su reino dentro de una persona permeable al cambio que el desorden plantea siempre en su forma. la regla en ese lugar es que no existen reglas; no hay nada que acomodar y nada fuera de lugar.
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